lunes, 13 de junio de 2011

¿Cómo haré para saber decírtelo a estas penas? apenas... ah penas, ¿sabré decirte? ¿sabrás escucharme? ¿podré oírme? ¿cómo carajo sabré decirte? ¿o habré de insinuarte? ¿o simularás no oírme? pero ¿es que no adivinas? y con qué palabras si me convierto en una penosa nuda laringea ya me veo: es que yo quiero... querría... bueno, quería, no, pero es que tú no tanto, pero si, ¿no? tú no, entonces por qué si... ! ¿con qué palabras? ¿qué diccionario? ¿qué manual me serviría? porque ya se que saldras con que no tendrá que ser un rotundo "no" porque si no... ¿qué sería? y no habría por qué enojarse total... no tiene por que ser tan rotundo lo mismo vale si es pequeñito lo mismo me entierra lo mismo me invalida lo mismo me mata.¿Para qué tanto prepararse? si yo sólo quería decirte (y aquí voy de nuevo) que quiero describirte el amor más fregón de mi vida (y sigo por ahí mismo) que quiero indagar hasta el hastío de por que esa boca?, tales dientes!, semejante voz! y los labios!, e incluso esa, tu risa ¡tan divina! (bien ahí la llevo) que quiero descifrar a mis anchas de dónde tu cara, tus brazos, ¿de dónde tu energía? ¿tu sonrisa? ¿tus opiniones? ¿tus errores? ¿de dónde la magia? ¿o la brujería? ¿o la hechicería? eso explicaría porque me he convertido en una esponja que habita en el fondo de tus expectativas y he tornado mi metabolismo, mi forma de ser, mi forma de pensar, y que precisa no oxígeno sino bióxido carbónico. Contra la madre naturaleza he creado, a tu instancia una nueva forma de sobrevivencia, vivo de lo que exhalas, de lo que transpiras, de lo que hablas, de lo que callas, necesito estar junto a ti, respirarte, mirarte aunque sea desde la penumbra, por eso vine por eso quise, por ello espero aunque...si no quieres si no puedo, si no esperas yo... yo no quería decirte nada.

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